Descubriendo Castellón: El Salto de la Novia, en Navajas

Hay historias que convierten en mágicos rincones de la provincia de Castellón. A unos 70 kilómetros del Grao de Castellón nos encontramos con la pequeña población de Navajas, cercana a Segorbe. Allí hay uno de esos lugares donde la magia de la leyendas lo transforma en uno de los sitios que hay que conocer cuando viajas hasta Castellón.

Se trata de El Salto de la Novia, un paraje al que se accede después de pasar junto a la estatua que recrea la historia que da nombre al mismo y que discurre por el cauce del rio Palancia. Después de unos centenares de metros de recorrido, se llega a un lugar donde el agua del rio fluye, gracias a una imponente cascada que lo surte de agua.

Allí hay pequeñas piscinas naturales, de agua fresca y cristalina, donde se puede tomar el baño y refrescarse en un entorno natural y muy adecuado para pasar todo un día disfrutando del paisaje de la sierra castellonense.

Pero todavía hay algo más: la leyenda que da nombre al lugar, y que bebe del romanticismo. Cuenta la historia que antiguamente los novios se acercaban hasta ese lugar, donde se estrecha el cauce del río, para demostrarse su amor. La prueba consistía en que la novia debía saltar de un lado al otro y si lo conseguía, su éxito auguraba un matrimonio pleno y feliz. Si no lo lograba, se creía que el matrimonio fracasaría, y entonces suspendían el enlace.

Cuenta la historia que una pareja llegó, ilusionada, para demostrar cuánto se querían, pero en el momento de saltar, ella resbaló y cayó al agua, siendo arrastrada por la corrienta. Su amado saltó tras ella y los dos fallecieron ahogados, aunque sus cuerpos nunca se encontraron. Dicen que, en las noches de luna llena, el río se convierte en un manto blanco que cubre el cuerpo de la muchacha, convertida en piedra, mientras la cascada les llora.

Esta y otras versiones se cuentan sobre lo que sucedió hace siglos, pero lo que es verdad es que el paraje del Salto de la Novia es ideal para pasar la tarde, o quizá todo el día. Sentarse a la orilla del río, disfrutar de sus aguas y comer el picnic que prepara el equipo de cocina de el Hotel del Golf Playa – Castellón, para no tener que preocuparse de nada más que de pasar un gran día en las aguas de las montañas de Castellón.

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